Clínica de Asanas: De Tadasana (Postura de la Montaña) a Vrikshasana (Postura del Árbol) en Yoga

Simbolismo de Tādāsana

Se dice que la primera postura de yoga es Tādāsana, la montaña. Esto no es casual: la montaña está cargada de simbolismo. Es allí donde los yoguis se han retirado desde tiempos ancestrales, donde Moisés recibió las tablas de la ley, donde Jesús se transfiguró ante sus discípulos, donde Buda alcanzó la iluminación bajo la higuera tras argos años de retiro en la naturaleza. La montaña representa lo terrenal que se eleva hacia lo espiritual: el punto de encuentro entre la tierra y el cielo, entre el cuerpo y el espíritu.

Como toda montaña, su fuerza depende de la base: sólida, firme y estable, para poder elevarse con grandeza. Este mismo principio lo encontramos en la vida: cuanto más enraizados estemos, más alto podremos llegar.

Materialismo Espiritual

En muchas corrientes espirituales actuales se cae en rechazar lo material: se huye del dinero, del trabajo, de lo mundano. Sin embargo, el yoga me enseñó que lo material y lo espiritual no son enemigos, sino dos caras de la misma moneda. Todo puede ser espiritual dependiendo de la intención. Una economía equilibrada nos da paz mental, nos permite ayudar, crear y crecer. Incluso las grandes obras, la generosidad y la caridad dependen de una base sólida en lo material.

Mi Experiencia

En mi camino personal, esto se manifestó con fuerza. Cuando empecé con el yoga atravesaba una crisis profunda: acababa de separarme, no tenía recursos y mi familia no podía sostenerme. Estudiaba Bellas Artes y llevaba una vida bohemia, sin preocuparme por la economía. Pero pronto comprendí que así era imposible construir una vida estable. En ese momento, gracias a mi maestra de reiki y a un terapeuta budista, encontré una dirección: dedicarme al yoga.

Poco después, mi maestra de yoga me animó a dar mis primeras clases:

—“Tú vas a ser bueno, quiero que empieces a enseñar” —me dijo.

Así gané mi primer dinero enseñando yoga. Ella veía en mí un alma voladora, etérea, romántica, pero me insistía constantemente:

—“Pon los pies en la tierra”.

Ese ha sido siempre mi trabajo más profundo: enraizar, como la montaña, para poder crecer. Porque cuando ponemos los pies firmes en la tierra, podemos elevarnos más alto de lo que jamás imaginamos.

Solo cuando nuestros pies se afirman en la tierra, podemos elevarnos hacia el cielo con toda nuestra fuerza.


Descubre más desde Buddhi Yoga

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Comments

Deja una respuesta

Descubre más desde Buddhi Yoga

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo