Meditar…

¿Qué es meditación?


Una palabra que en estos días escuchamos mucho, pero que en el fondo, no sabemos si todos le damos el mismo significado.

Esto se debe a que de por sí, la palabra meditar hace referencia a dos aspectos muy diferentes: Por un lado, está «meditar» como reflexionar sobre algo. “Voy a meditarlo y luego te contesto”, por ejemplo. Pero últimamente, a medida que occidente se ha ido interesando por las culturas orientales, la palabra “meditar” ha adquirido significados muy diferentes.


Tan grande es su significado que no nos aclaramos a la hora de explicarlo.

Algunos, y con razón, dicen que no se puede describir en palabras lo que es meditar.

Es cierto que las palabras se quedan cortas en las experiencias humanas, salvo para algunos grandes poetas que pueden, con ayuda de un buen oyente clarividente, acercarse a los significados abstractos e irracionales.

Pero yo, como no tengo ese don ni tampoco sé quién pueda estar leyendo esto, lo más que puedo hacer es aproximar una respuesta al asunto sobre: ¿Qué es meditar? ¿Existen distintos tipos de meditación?

Hay un sinfín de respuestas a esto, tanto como corrientes filosóficas, doctrinas y técnicas. Pero para ir aclarando, lo que a mí más me ayudó fue la visión budista de la meditación, particularmente el budismo tibetano.

Y no te asustes cuando escuchas los “ísmos”, porque, si bien el budismo es una religión, también tiene una filosofía y una técnica que son laicas y pueden —y son— practicadas por personas de todas las religiones.

Por eso, apartando todo asunto religioso y yendo a la ciencia del estudio de la meditación que ha realizado el budismo durante miles de años, con resultados probados, hoy en día, por escáneres cerebrales, vamos a ver de qué se trata.

Según esta corriente, hay dos grandes familias de meditación: Las meditaciones de Samatha (Calma mental) y las meditaciones Vipassanas (Analíticas).

La calma mental precede al análisis, porque sin calma mental no es posible enfocar la mente en ningún asunto con claridad.

Samatha

Para la práctica de la calma mental, o Samatha, hay diferentes técnicas, como enfocarse en la respiración, en zonas del cuerpo o hacer visualización específicas.

La paz que se logra con este trabajo es profunda y transforma nuestra química.

Cada persona es un mundo, por lo que el tiempo que se requerirá de práctica es muy individual, pero podemos empezar con unos veinte minutos e ir aumentando el tiempo hasta poder estar cuarenta o una hora. Si no disponemos de tiempo, esos veinte minutos serás suficientes para que nuestro día sea diferente.

Vipassana

La meditación analítica o Vipassana, se enfoca en temas que cambian nuestra manera de ver el mundo, la vida y a nosotros mismos. El cultivo en la sabiduría, la interdependencia, el cambio, la bondad y la compasión, son los más conocidos.


No se trata solo de comprender estos asuntos, sino también de vivirlos en la práctica meditativa.

Te invito a conocer más en nuestras sesiones de meditación, a que experimentes en primera persona el efecto que pude tener la meditación en tu vida. Y si ya prácticas, también nuestras charlas y prácticas te pueden aportar algo nuevo.