Estados positivos de la mente

Así como entrenamos el cuerpo para mantener una buena postura, también podemos entrenar la mente para habitar en la paz.


El hábito corporal y la falsa comodidad

En las clases de yoga, trabajamos constantemente en mejorar la postura. Los ejercicios biomecánicos nos ayudan a reconocer cómo nos colocamos, cómo nos movemos, cómo respiramos.

Pero incluso cuando aprendemos a hacerlo bien, es fácil volver a caer en la vieja postura. Esa que parece natural, pero que en realidad está moldeada por años de hábitos: la imitación de nuestros padres, el pudor, o el uso antinatural de las sillas en la escuela.

Y aunque ahora tengamos herramientas y conocimiento, debemos mantenernos atentos y vigilantes para no regresar a lo viejo. Porque esa comodidad a la que volvemos no es verdadera: es una falsa comodidad que nos lleva al dolor.


El hábito mental y el molde del sufrimiento

Con la mente sucede lo mismo. Si durante años hemos vivido en estados negativos —porque atravesamos una infancia difícil, experiencias dolorosas o una sociedad que utiliza el miedo como combustible—, incluso cuando aprendemos meditación, respiración o hábitos saludables, es fácil volver al viejo molde mental.

Una mente en calma puede parecernos extraña. Estamos tan acostumbrados al peso de las preocupaciones, al ruido interno, que cuando todo se aquieta, aparece una sensación de vacío.

Pero ese vacío no es falta de algo: es el espacio de la libertad. Es el silencio después del ruido, la ligereza después de cargar la mochila. Y, sin embargo, el hábito del sufrimiento nos tira hacia atrás, igual que una mala postura.


Elegir conscientemente estados positivos

Mantener la mente en estados positivos no significa negar lo que sentimos ni fingir una sonrisa. Significa elegir conscientemente hacia dónde queremos dirigir nuestra energía.

Porque los estados negativos no solo afectan la mente: son la raíz de muchos desórdenes físicos y emocionales. Además, nublan nuestra claridad, nos hacen reaccionar con dureza y crean más dolor a nuestro alrededor.

En cambio, cuando cultivamos una mente positiva, nuestra energía se libera. La que antes usábamos para sostener el malestar, ahora está disponible para vivir: para visitar a un amigo, escribir, meditar, crear o simplemente disfrutar del gozo de estar en paz.


La felicidad profunda

Esa paz interior no es una felicidad eufórica o pasajera. Es una felicidad profunda, estable y silenciosa.

Una felicidad que no depende del éxito ni del fracaso. Que se mantiene presente incluso en la pérdida o el error. Que perdona, que comprende, que acepta.

Es una felicidad que no exige condiciones: nace de la quietud del corazón y florece cuando dejamos de resistirnos a la vida tal como es.


Volver a casa

Cultivar estados positivos de la mente es, en realidad, volver a casa. Una casa que siempre estuvo ahí, esperando que recordemos cómo habitarla.

Porque cuando la mente se aquieta, el corazón reconoce el lugar al que pertenece: la paz.

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Comments

One response to “Estados positivos de la mente”

  1. Avatar de Amparo Lluch
    Amparo Lluch

    Buen Finde Ulises! Feliz Año Nuevo!

    Te agradezco que hayas seguido enviándome información de todo lo que podemos lograr con esfuerzo y cómo podemos sentirnos mejor física y mentalmente. Intentaré entrar en la página Web para reservar mi plaza en breve.

    PD: Ganas de empezar!!!

    Un abrazo, A. Lluch

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